Desde pequeña he pasado las vacaciones con mis abuelos, mis tios y mis primos. Por aquel entonces mis abuelos tenían mi custodia y me iba con ellos desde mediados de Junio hasta mediados de Septiembre a La Manga, aunque eso no duró mucho… cuando mi madre falleció, yo contaba con 9 años y la custodia pasó a manos de mi padre y su actual mujer, con lo cual el régimen de visitas de mis abuelos se dividía en un fin de semana al mes, un mes de vacaciones en verano y un día en Navidades por lo que mis vacaciones se redujeron a pasar el mes de Julio con mis abuelos en La Manga.
Tal vez el recuerdo me juegue una mala pasada y no tenga plena consciencia de aquellas maravillosas vacaciones desde entonces, pero si recuerdo que para cuando yo conté con la edad de 15 años, ya mis abuelos hacían un dispendio y me dejaban salir un rato por la noche en compañia de las amistades que había ido haciendo con el paso de los años y… a medida que estos iban pasando, los dias y las noches allí se convertían en lo mejor de todo el año…
Todavía puedo percibir el olor del mar, aglomeraciones de gente en la Plaza Bohemia, El Zoco, los bares… las callejuelas llenas de gente adolescente…, cuánto tiempo ha pasado desde aquello? Once…¿? tal vez doce años…¿?
Recuerdo la barbacoa de despedida que hicimos en la playa el verano del 95. Seríamos unas quince personas y festejábamos la despedida de los que ya volvíamos a casa. Allí a orillas del mar, con nuestra hoguerita, la carne y el choricito, nuestras historias, los bañitos nocturnos todos juntos, nuestra música… nos hacía olvidarnos de la rutina de nuestras ciudades, los estudios y los trabajos de los que ya por ese entonces habíamos empezado. Todo fué perfecto! lo malo era volver a casa después de las vacaciones!

Ese mismo año regresaba a casa un poco antes porque ya había empezado a trabajar y tenía que regresar, entre otras cosas era el bautizo de mi hermano pequeño, Angel. La semana fué transcurriendo con normalidad, dentro de los que haceres diarios… y dentro del agobio de mi vuelta a casa, estaba contenta porque había llegado mi prima de Madrid a Salamanca para pasar unos dias aprovechando el bautizo de mi hermano.
De repente, el 15 de Agosto del 95 y justamente una semana después de mi vuelta y el bautizo, mi vida dió un giro de 180º. Era festivo y en esos dias mi padre se solía marchar en compañia de su mujer y mis tres hermanos de campo en compañia de otros matrimonios. Mi hermano mayor Luís, tan solo tenía 12 años. Los otros dos aún eran demasiado pequeños, Jose que cumpliría 2 el 30 de Agosto y era el niño de mi vida… había llegado inesperádamente y fué como un golpe de aire fresco en la familia, ya que mi situación en casa nunca ha sido buena por las contínuas discusiones que la madre de mis hermanos y yo teníamos a diario. Angel llegó casi justo después de Jose, por lo que tuve que ayudar más aún en casa, debido al mal embarazo que ella sufría. A si que cuando Angel llegó, yo fuí la que se ocupó casi por completo de Jose… le daba de comer, le cambiaba, dormía conmigo, me lo llevaba a todos lados con mis amigos… a ellos les encantaba que yo me lo llevara.
Ese día era Domingo, salí al centro con mis amistades para tomar algo y debíamos coger el autobús de las 22:30h para volver a casa. El caso es que recuerdo que todo el mundo a eso de las 21:00h empezaban a hacer corros con susurros justo después de que un amigo mio llamara a sus padres para decirles que cogeríamos otro autobús y llegaríamos un poco más tarde. Yo no me explicaba el porqué de tanto corro y tanto misterio, a lo que mis preguntas se hicieron cada vez más insistentes y sin éxito… mis amigos nada me decían, me respondían con evasivas, que si una lloraba porque su novio se iba a la mili… (bueno el de las demás también, dije yo) eramos quintos la mayoría y salíamos todos en pandilla. Decidieron que nos fueramos ya para casa, que la gente estaba ya cansada… algo que me escamó bastante… porque a todos nos gustaba la fiesta más que a un tonto un lápiz… pero a regañadientes, cogí el autobús en compañia de los demás.
En el autobús una de mis amigas M. me dijo que me acompañaba a casa con las demás para que le dejara la cinta de Medina Azahara (que era uno de tantos de los grupos de música que escuchábamos por aquel momento) el caso es que se quedaron en la puerta, no quisieron subir (yo vivía en un 1º) así que cuando entré en casa para coger la cinta… me dirigí a la habitación y vi que el salón estaba repleto de gente…
Mi padre vino hacía a mi, vi el miedo en sus ojos mientras me agarraba de los hombros llorando para decirme:
-Hija… Se nos ha muerto el niño…!!
Yo me quedé perpleja, inmóvil, lo único que se me ocurrió decir con un hilo de voz fue:
-…que niño…
-Tu hermano, Jose! se ha ahogado esta tarde…

La vida me salió por la boca en un grito de dolor… tan solo me quedó el recuerdo del olor de sus sábanas… que tardé mucho tiempo en cambiar… el olor a galletas de la boquilla de su trompeta… el recuerdo de su risa… de sus primeras palabritas… todavía le oigo llamarme…, ………………tata……………………………..











