Y en vista del día que mañana nos precede, traigo historieta con un toque de parodia (con la colaboración de mi amigo Andrés).
Quiero hablaros del amor, porque viniendo para acá me he encontrado a un amigo que se ha enamorado locamente y está imbécil perdido.
Esto me ha hecho plantearme algunas cosas: ¿No creeis que debería existir una baja laboral por enamoramiento?, ¿Acaso no te dan la baja cuando tienes depresión o cuando tienes estréss?. Pues yo creo que si tú vas al médico y le enseñas un folio en el que has escrito cien veces: Quiero a Marisa, quiero a Marisa…, está claro que estás enfermo y así no se puede trabajar.
Cuando estás enamorado no es sólo que te comportas como un idiota. Es que además piensas que eres especial, que las cosas que haces no las hace nadie más en el mundo. Aunque en realidad lo que haces es repetir las mismas tonterías que hacen todos los enamorados.
Por ejemplo: El teléfono se convierte en el centro de tu vida, lo descuelgas cada cinco minutos para comprobar que hay liena. ¿Pero, que te crees?, ¿que te van a cortar la linea justo en el momento que te tiene que llamar ella?. Hombre, los de la Telefónica tienen mala hostia, pero no tanto…!
Cuando por fin te llama te da un vuelco al corazón y te dispones a tener una conversación muy profunda:
- ¿Qué haces?
- Nada… Y así dos horas de conversación profunda… y otras dos para colgar!! :
- Bueno, pues cuelga ya!- No, cuelga tu…
- No, tu primero…
- No, tú.
- Contamos tres y colgamos los dos a la vez…!
- Una, dos y tres!
Y cuelga ella, te quedas jodido y piensas que tú la quieres más. Y… la vuelves a llamar:
- Oye, me has colgado.
- Pero, no has dicho que contáramos hasta tres?
- Sí pero no tan rápido….
Todo cambia cuando estás enamorado. Tu escala de valores varía radicalmetne. Por ejemplo, antes, el Domingo de lo dedicabas al futbol. Ahora te vas a comer con ella y la sobremesa se prolonga… tú la miras, ella te mira, la coges de la mano… las 6 de la tarde. Pero , por mucho que la quieras, eres un hombre! y hay un momento en el que no puedes más y te levantas:
- Voy al servicio. No te vayas, eh..?
Y en cuanto no te vea, agarras al camarero y le dices, eh!, como va el Madrid tio?. Y con eso te quedas, porque cuando llegas al coche no puedes poner Carrusel Deportivo. No señor!, estás enamorado!. Hay que poner musiquita romántica, un cd que te has grabado especialmente para esa noche y que en un alarde de originalidad le has puesto el título de “Lentas”.
Por cierto, el coche es uno de los sitios donde más se nota lo tonto que te has vuelto con esto del amor, porque por primera vez, en lugar de desear que se ponga en verde, quieres que cambie a rojo para darle un beso: Huy rojo! mua…
Tampoco te importa que te piten cuando se pone verde, porque te siente superior. Le haces una sonrisita a tu pareja y sigues. Y no te queda más remedio que volverte fino. Cuando estás enamorado practicas mucho el deporte de aguantarte los pedos. ¡Pedos delante de ella, ni uno! ni en el cuarto de baño, ni en la cama ni en ningún sitio. Y en cuanto bajas a la calle y te diriges a tu coche… Brrrrrrr… vas a propulsión!
Cuando estás enamorado te comportas como un imbécil ya desde el primer momento en el que la ves. Por ejemplo, si te enamoras de una chica en la biblioteca, enseguida se pone en marcha el juego de miraditas…
Lees una línea y la miras, pasas la página y la miras, buscas un pañuelo y la miras… y a veces sencíllamente la miras… y es que no te atreves a acercarte… te puedes tirar meses buscando esa frase que hará que ella caiga rendida a tus pies.
Un día por fin la encuentras…: “Me acercaré y le diré”:
-Perdona, ¿te importaría no ser tan guapa?, es que no puedo concentrarme en el libro.
Entonces te levantas, vas hacia ella… pero cuando te acercas solo eres capaz de decir:
- ¿Me dejas un boli? es que se me ha gastado…
Si te enamoras de una chica de fuera, al separaros prometeis escribiros… y ella, ya lo creo que te escribe. ¡Cartas de diez folios…!, pero te cuenta cosas de su vida en Ourense que a tí no te interesan para nada…
“Hola Andrés, estoy en Ourense, está lloviendo… Acabo de llegar de clase de inglés y estoy más aburrida… aunque el profesor es muy majo, es Canadiense y lleva gafas…”
Y a mí que! y de repente te pone:
“…Paco, tengo que dejar de escribir porque llegó mi madre. (Y en la linea de abajo) Ya he vuelto, como te iba diciendo; lleva gafas… bla, bla, bla… ¡Feliz día de San Valentín!
Sin embargo., nosotros cuando escribimos una carta vamos al grano:
” Hola Petra: estoy caliente, atentamente… Andrés.”
Y ya está!.
En fin, que me voy a pedir la baja porque he visto a una chica en la tercera fila del autobús y creo que estoy empezando a enfermar…







